El reto
Una correduría y asesoría financiera con la operativa repartida entre hojas de cálculo y procesos manuales. Los datos se copiaban de un sitio a otro, los controles dependían de no olvidarse y la información no cuadraba entre sistemas. Cada proceso vivía en una hoja distinta y en la cabeza de quien lo llevaba. Funcionaba a base de esfuerzo, y con cada subida de volumen crecía el riesgo de error.
El proyecto construido
Construimos un sistema propio que reúne la información en un solo sitio. Automatiza los pasos que antes consumían horas, con comprobaciones automáticas y los controles que el negocio necesita. Cada mañana el responsable abre la lectura del día anterior, con la actividad ya reunida y los avisos que piden su atención.
El resultado
Más de una jornada de trabajo a la semana, devuelta al equipo. De cada dato se puede ver de dónde sale. Menos riesgo de error y una operativa que aguanta más volumen sin más esfuerzo: los procesos que dependían de la memoria del equipo quedaron recogidos en un sistema que los ordena y los comprueba.
Del encargo al producto
El sistema que ordenó esta operativa creció después hasta convertirse en PIP, nuestra plataforma de rendimiento para redes comerciales. Recoge la actividad de cada persona del equipo y la ordena en un único cuadro. Cada mañana el responsable abre la lectura que antes había que rehacer a mano. Se pone en marcha sobre ese mismo motor, ya probado.
Vea la ficha de PIPSi su empresa tiene un problema parecido, una llamada basta para saberlo.
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